lunes, 1 de octubre de 2018

INDISCIPLINA EN EL AULA


Vamos a tratar los casos de indisciplina que suceden en este vídeo:





En la grabación podemos observar un comportamiento inadecuado por parte de un alumno, dejando en evidencia al profesor delante de la clase con la finalidad de llamar la atención de los compañeros. Por otro lado, el maestro muestra una actitud pasiva a la presión que ejerce el niño sobre él. Esta situación ha provocado que el profesor se sienta incapaz de dar clase; y por ello, se ha visto obligado a expulsar al niño del aula. Mientras tanto el niño cuando finaliza la clase informa al padre de que el maestro ha sido injusto con él, y el padre confía en la versión del niño. De este modo se muestra el consentimiento del padre hacia el niño a través de la posición de víctima de este último.

 En la problemática expuesta en el vídeo podemos observar las constantes faltas de respeto por parte del alumno hacia el profesor. El respeto es un valor fundamental dentro y fuera de las aulas, y es necesario para la convivencia. Otro valor a destacar es la tolerancia; sin embargo, en este caso es perjudicial para el funcionamiento de la clase. El profesor tolera en exceso el comportamiento indisciplinado del alumno, convirtiéndolo en protagonista. Ante esto, el maestro debería actuar de forma más estricta.
Además, el niño no es sincero con su padre y le explica que ha sido una injusticia por parte del profesor; y al victimizarse, el padre le cree. La sinceridad y la autocrítica son valores que deben inculcarse en primaria para formar personas. Estos valores son esenciales para el día a día, ya que facilita la convivencia y somos seres sociales que necesitamos vivir en sociedad. 

 Una de las mejores estrategias pedagógicas que se podrían realizar en el aula es intentar anticiparnos al problema y realizar dinámicas de grupo que favorezcan la socialización y el desarrollo empático dentro del aula, por ejemplo, mediante el trabajo cooperativo, así los niños aprenderían unos de otros y tendrían más responsabilidades. Otra medida necesaria podría ser charlas sensibilizadoras tanto con los padres como con los niños, mejoraría la relación alumno-padre-profesor; y las llamadas "tutorías entre iguales", que ya se realizan en muchos centros pero no se les otorga suficiente importancia, y con este método podemos conocer los problemas de cada niño sin que intervengan directamente. Y por último, educar al grupo para que ignore la conducta disruptiva de un compañero en el aula.

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